Con astigmatismo la visión puede ser borrosa o algo distorsionada tanto de lejos como de cerca. Es muy común, a menudo va unido a la miopía o a la hipermetropía y se corrige muy bien.
En un ojo sin astigmatismo la córnea tiene una curvatura regular, como una pelota, y la luz se enfoca en un único punto. Con astigmatismo la córnea, o a veces el cristalino, está más curvada en una dirección que en otra, como una cuchara, y la luz se enfoca en más de un punto.
Por eso afecta a todas las distancias. Los astigmatismos pequeños son muy frecuentes y casi siempre aparecen junto a miopía o hipermetropía.
Lentes con la graduación y la orientación exactas de tu astigmatismo. La precisión en la medida es clave para la comodidad.
Lentes de contacto diseñadas para el astigmatismo, que se mantienen estables en el ojo.
En astigmatismos altos o irregulares pueden ofrecer una visión más nítida que las gafas.
En adultos con graduación estable. Te orientamos y te derivamos al oftalmólogo si es tu caso.

En el astigmatismo cuentan los detalles: no solo cuánto, sino en qué dirección. En nuestra revisión visual completa lo medimos con precisión y comprobamos que la corrección te resulta cómoda.
Si llevas gafas nuevas y notas el suelo inclinado o las cosas algo alargadas, es normal durante unos días de adaptación. Si no desaparece, vuelve y lo revisamos sin coste.
Suele ser bastante estable en adultos, aunque puede cambiar algo con la edad. Una revisión periódica permite ajustar la graduación si hace falta.
Sí. Existen lentillas tóricas, blandas o semirrígidas, pensadas para el astigmatismo. Te hacemos una prueba para ver cuál te va mejor.
Al corregir bien el astigmatismo el cerebro necesita unos días para adaptarse. Es normal al principio. Si pasada una o dos semanas sigue, ven a vernos.
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